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Las 3 cosas que te diría si querés empezar tu propio Estudio de Diseño.

Trabajo por mi cuenta hace ya 9 años (9 años puede parecer poco, pero para mí representa el 90% de mi vida profesional) y cuando me pongo a pensar en mi camino sólo lo puedo asociar con aprendizaje. Un aprendizaje que a veces viajó en tren de carga, de forma constante y segura y a veces en montaña rusa, de forma irregular y vertiginosa. Hubo veces en las que el aprendizaje llegó de forma natural y progresiva, y hubo otras en las que le pedí al cielo por favor se fuera y me dejara tranquila, aunque sea por un mes 😅.


Estuve reflexionando mucho en todo esto y lo condensé en una lista muy larga (siempre que necesito ordenar hago listas) de cosas que te diría si tenés o estás pensando en tener tu propio estudio de diseño. Tiene mucho de planificación, de sistematización, de registro, y demás temas aburridos que te voy a ir contando las próximas semanas.


Pero, ahí dentro, me encontré con 3 puntos muchísimo más significativos y transformacionales que me hubiera gustado alguien me dijera a mi. Las 3 cosas que te diría si querés empezar tu propio Estudio de Diseño son




1- Sé vos misma.

Loas diseñadoreas nos la pasamos mirando referencias, pensando en cuáles son las últimas tendencias, en qué dirán nuestros colegas. Pensamos más desde afuera que desde adentro. Sí; está bueno saber qué está pasando a tu alrededor y más aún conocer cómo piensan quienes vinieron antes (nada está inventado); pero una cosa es aprender e incorporar formas de pensar y otra es copiar o apegarse a estilos de otros/as. Por eso creo que tus energías deberían enfocarse en resolver los problemas de tus clientes de la forma que más sentido te haga a vos. Ya sea desde cómo diseñar, o representar, o cómo contar una idea, o presentar un proyecto. Todo lo que vos hagas te tiene que representar.


Una herramienta que yo uso mucho para comunicarme es el collage, que es algo que me encanta hacer y me fluye. Sé que no es de las formas de representación más rápidas o prácticas, pero me veo reflejada en cada dibujo y es lo que a mí más me funciona. Otro recurso que me parece súper expresivo son las fotos de rincones (más aún que de espacios generales). Amo retratar repisas llenas de libros y recuerdos de viajes, o rincones tapados de plantas, cuadros y espejos. Siento que son esas las fotos que cuentan realmente las historias de los espacios que diseño. Quizás no son las fotos que elegiría otra diseñadora para mostrar su trabajo, pero son las que representan mejor el mensaje que yo misma quiero dar; y eso me basta.


Y por último, y acá viene la parte mágica, si hacés lo que realmente te representa y lo comunicás, vas a conectar con personas que valoran quién sos y lo que hacés. Estas personas van a confiar en vos y van a dejar que las guíes por el camino, respetando tus plazos, tus ideas, tus recomendaciones, tus locuras. Son personas que genuinamente van a sentir que están haciendo equipo con vos 👭 y con las que vas a poder tener diálogos e intercambios de lo más enriquecedores. ¿La consecuencia? Vas a diseñar con mucha más libertad y vas a sentir que tu trabajo se va a potenciar infinitamente. Te dije que era mágico ✨.




2- [NO] es una frase en sí misma.

Podría quedarme sólo con este título y estaría bien 😅. Yo suelo asociar la palabra [no] a la palabra [miedo]: Miedo a perder un cliente, miedo a una conversación incómoda, miedo a la incertidumbre, miedo a “quedar mal” (❓). He escuchado a colegas decir que “siempre tenemos que decir que [sí], y después vemos” y no podría estar más en desacuerdo (primeros haters: les dejo un espacio en comentarios debajo).


Hay dos [no] que a mí me costaron mucho trabajo dar pero que ahora son mis mejores aliados:

  • El primero es el [no] a un/a nuevo/a cliente. Me he encontrado en momentos de mucha duda sobre si tomar o no un nuevo encargo, porque, si bien yo tenía clarísimo que por algún motivo no lo tenía que aceptar, mi radio-mente no paraba de hacerme preguntas del tipo: “¿y qué pasa si me estoy perdiendo el proyecto de mi vida?” O “¿qué pasa si esta persona termina siendo Roberto Carlos y me estoy perdiendo de sus contactos?” (miedos, miedos y más miedos).

  • El segundo [no] es a modificar los plazos o materiales de mi servicio. He salido corriendo contra-reloj para resolver pedidos puntuales de un cliente, colega o contratista, y todo a costa de tiempo de otros proyectos, de más recursos o peor, de mi tiempo libre. Porque si bien en el fondo yo sabía que no lo tenía que hacer, mi radio-mente empezaba con: “me están pagando; ¿cómo me voy a dar el lujo de no responder?”.

Al principio los [no] no existían, después fueron apareciendo con mucha timidez e inseguridad y ahora son muy claros. Y acá el tiempo y la experiencia hicieron la diferencia.


Para poder saber cuándo estás dando un [sí] que debería ser un [no] te recomiendo hacerte dos preguntas. La primera “¿Desde dónde estoy diciendo que [sí]?” Y si es desde el miedo, te diría que lo pienses dos veces. Y la segunda es: “Mi [sí], ¿está alineado con mi visión de negocio?Como profesional independiente vos misma tenés que ir armando tu camino y sos la única responsable de tener claro tu horizonte y de tomar decisiones que te lleven allí. Si decís que [sí] a todo lo que vaya apareciendo, vas a estar constantemente dejándote llevar por la marea.




3- Frená.


Estamos acostumbradas a hacer, hacer y hacer. Nunca nos damos ese tiempo que necesitamos para frenar, analizar y seguir. Y creo que son esos momentos de reflexión, en los que tomamos distancia y miramos lo recorrido desde otra perspectiva, los que nos permiten avanzar con mayor claridad.


Esta es de las cosas que más te recomiendo: cada tanto frená y analizá tu negocio. Pensá en cuáles son las cosas que mejor funcionaron, cuáles habría que mejorar, cuáles son las que más disfrutaste, cuáles no querrías hacer más 😂, cuáles fueron más rentables, cuáles menos. Sacá conclusiones y planteate nuevos objetivos que te permitan mejorar y seguir creciendo📈.


Y no digo que sea fácil: Sentarnos y analizar nuestro negocio implica afrontarnos a nuestros números, a decisiones pasadas que no funcionaron y a cambios que tenemos que hacer pensando en el futuro. Pero si te hacés periódicamente ese tiempo para diagramar tu camino, vas a tomar decisiones con mucha más claridad y vas a sentir que cada paso que des va a ser mucho más firme hacia tu visión. Y esto te va a mantener en constante evolución.


Si sos ansiosa lo primero que me vas a decir es “no tengo tiempo para frenar” y creo que justamente a vos, este tipo de ejercicio te va a ser muy útil. La ansiedad viene de estar constantemente mirando hacia el futuro. Pararte en la vereda de enfrente, mirando con los ojos de hoy tu pasado, te va a hacer apreciar lo recorrido y te va a traer muchísima tranquilidad.



Te dejo un espacio en comentarios para conocerte y que me cuentes tu experiencia: ¿tu trabajo te representa? ¿te cuesta decir que [no]? ¿frenás lo suficiente? Creo que la experiencia colectiva es la mejor fuente de crecimiento.


Buena semana ❤.

LAULIB estudio creativo


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